sexta carta... de fugaces estrellas...
león de poder invisible:
plantada así, árbol hermano tuyo entonces, miraba las estrellas encaramada en la reja de palo que había en ese tiempo en mi casa (a propósito te acuerdas de mi casa, de aquella que estaba convertida en un negocio en san francisco?).
bueno, ahí subida en el patio que es bastante amplio, me quedaba mirando las estrellas hasta ver una fugaz.
las luces no estaban tan cerca y unos árboles me ayudaban tapando las luminarias.
así que esperaba a veces unos largos minutos, otros, muy poco, para ver caer y chocar con la atmósfera una estrellita loca decidida a dejar el orden del infinito y aventurarse a viajar, a moverse y quemarse...
y la veía, y pedía el mismo deseo que hoy, (que no revelo porque quiero que se siga cumpliendo y siempre era el mismo!) sin poder pensar siquiera en otro. me salía así fluyendo. placenta que saluda a la luz.
y al estar ahí, a oscuras, pensaba si dios existía de la manera en la que me lo inculcaban, tan grande, con figura de un hombre más, rabioso, castigador y para ese entonces, al menos para mí, muy descuidado porque me abandonaba siempre, y por las tardes y las noches fuera de casa, me abandonaba más...
yo en ese tiempo solo de día estaba en mi casa, en la noche, me iba donde mis vecinos. no había donde dormir, ya que los familiares que estaban en mi casa ocupaban todas las camas y ellos ayudaban a mi madre con mi hermana.
así que mi sueño era inquieto y temeroso... eso ya lo sabes.
entonces pasaba imaginando cosas imaginándome al universo y puede ser que él mismo haya revelado a mi vida lo que en rigor él era, pues yo estaba un poco decepcionada de todo y al fin...
...inventé la relidad más hermosa que ni mi propio ser pudo antes reencontrar en mí y que hoy me convierte y me mantiene siendo ésta tania...
y jamás he salido de ella.
yo amo esta realidad que ahora ya con los años tomó peso y se titula como una potente verdad ya que ha dado resultado.
me quita todo peso, no logro sentir por mucho tiempo un vacío y aunque en extremo me caiga un sentimiento de honda tristeza que me haga dudar incluso de si quiero vivir, no alcanza a ingresar en mi espíritu y se extingue rápidamente.
como las estrellas fugaces.
intensas en colores al quemarse en la capa, rápidas y temblorosas para irse en segundos y no tomar tonos de desastre o tragedia...
no sé donde van mis dolores, no sé dónde los malos pensamientos, no recuerdo como fué que inventé este mundo, en donde todo lo malo se vuelve en desinterés para mí, todo lo negativo me da risa.
me burlo de ello pero sin querer hacerlo, pues sé de la seriedad de la muerte de un ser querido y otro par de malos ratos contundentes, pero...
de qué manera caen sin herirme!!
será que mis deseos, siempre para otra persona anhelantes se estén devolviendo porque ese ser ya recibió su parte?
es que jamás puedo desear otra cosa...
todo pasa por mí, sin dañarme, sin que le dé vuelta a los asuntos y ahora que te hallo, veo que también es tu relaidad...
y que liviana ando!
en un acto inconciente jamás hablo con dios para pedirle ayuda, mis palabras hacia el universo son de agradecimiento pleno.
ni siquiera me acuerdo de dios en malos días, porque ni alcanzan a serlo!
jajajajajajajjajajaj!!!!!!
será que el propio universo ya se vino a morar dentro de mí?
será que tú eres más de la mitad del universo? (jejejeje)
león, espera mi carta número 7

